Deber no es un pecado ni un delito. Es un momento difícil, y tiene salida. Una renegociación bien hecha, bien planteada y bien defendida ante la Superintendencia te devuelve el aire para vivir tranquilo.
*Beneficios posibles bajo la Ley 20.720, sujetos a la evaluación de cada caso.
Deber no es un pecado. No es un delito. Es algo que nos ha pasado a casi todos.
A veces la vida se complica, los gastos se juntan, y las cuotas empiezan a pesar más de lo que aguantan los hombros. No estás solo en esto: es mucho más común de lo que crees. Y la renegociación, también.
Una renegociación bien hecha y bien defendida ante la Superintendencia puede sorprenderte. Te devuelve el aire para vivir, no solo para pagar. Para volver a dormir tranquilo. Para dejar de hacer cuentas a las tres de la mañana.
Recupera la calma que te quitaron las cuotas. Nosotros sabemos cómo.
Una renegociación bien planteada cambia cómo vives el mes, no solo cómo pagas.
Ordenamos lo que pagas en una cuota a tu medida, pensada para que sí te alcance para vivir.
En muchos casos se obtienen hasta 3 meses de gracia antes de comenzar a pagar.
Pagar en más tiempo y con cuotas más bajas, ajustadas a lo que de verdad puedes.
Te representamos nosotros ante la Superintendencia y los acreedores. Tú recuperas tu cabeza.
Al ingresar tu renegociación, las cobranzas se detienen. Por fin, silencio.
Al cumplir el acuerdo, comienzas a salir de los registros de morosidad y a empezar de nuevo.
Ingresa tus datos y mira en segundos cuánto bajaría tu cuota y cuánto te quedaría libre para vivir cada mes.
El cálculo considera que destinarías como máximo un 60% de tu sueldo a deudas tras renegociar. Si pagas menos, igual podemos ayudarte.
Este es un cálculo referencial. Conversemos tu caso y vemos cuánto aire podemos devolverte.
Cálculo referencial basado en una rebaja estimada sobre la cuota de tus créditos de consumo. El resultado real depende de la evaluación de tu caso y de la aprobación de tu propuesta bajo la Ley 20.720.
Sin vueltas, sin letra chica. Te acompañamos desde la primera conversación hasta el acuerdo.
Escuchamos tu situación y revisamos tus deudas con calma, sin compromiso. Te decimos derechamente si te conviene renegociar.
Armamos una propuesta de pago a tu medida y definimos la estrategia para que la aprueben y pagues lo mínimo posible.
Negociamos por ti frente a tus acreedores hasta cerrar nuevas condiciones que te devuelvan la calma.
El alivio de dejar de cargar solo el peso de las deudas, contado por quienes ya pasaron por aquí.
Llevaba meses sin dormir, contestando llamadas de cobranza todo el día. Ellos hablaron con la Superintendencia por mí y bajaron mi cuota a algo que sí puedo pagar. Por primera vez en mucho tiempo, respiro.
Pensaba que deber era para avergonzarse. Me trataron sin juzgarme ni una vez. Ordenaron todo en una sola cuota y me sacaron un peso enorme de encima.
Tenía cinco deudas distintas y no sabía ni por dónde empezar. Me explicaron todo con calma, armaron la propuesta y la defendieron. Hoy pago la mitad de lo que pagaba.
Lo mejor fue dejar de dar la cara yo. Ellos negociaron con todos mis acreedores. Yo solo tuve que esperar tranquilo a que me contaran las nuevas condiciones.
Me daba miedo que fuera un proceso eterno y complicado. Fue mucho más simple de lo que imaginé. Recuperé la calma de saber que sí voy a poder salir adelante.
Después de renegociar volví a hacer las compras del mes sin angustia. Suena chico, pero para mí fue enorme. Es la tranquilidad que había perdido.
Testimonios de ejemplo, ilustrativos del servicio. Reemplazar por testimonios reales con autorización antes de publicar.
Estos son los seis requisitos para optar a la renegociación. Si calzas, nosotros nos encargamos de todo lo demás.
Tener dos o más deudas con acreedores distintos.
Que el total adeudado supere las 80 UF (alrededor de $3,2 millones).
Al menos una de tus deudas con 90 días o más de atraso.
No haber sido notificado de una demanda de cobranza por estas deudas.
No haber realizado otra renegociación en los últimos cinco años.
Contar con una fuente de ingresos propia o de otra persona que respalde el pago.
Requisitos conforme a la Ley 20.720. El monto en UF varía según el valor vigente de la unidad. Validamos tu caso puntual en la primera conversación.
No somos una máquina de trámites. Somos abogados que te tratan como persona y pelean tu caso como si fuera propio.
Es un procedimiento de la Ley 20.720 que te permite acordar nuevas condiciones de pago, ajustadas a lo que de verdad puedes pagar hoy. Puedes reducir tus cuotas, pagar en más plazo y, en muchos casos, sin sumar intereses. Se gestiona ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento.
Créditos de consumo, créditos automotrices, líneas y tarjetas de crédito, deudas de cajas de compensación y deudas de TAG, entre otras. Algunas deudas quedan fuera, como pensiones de alimentos y cotizaciones previsionales. En tu evaluación lo revisamos en detalle.
El trámite ante la Superintendencia no tiene costo, es cierto. Lo que hacemos nosotros es que te salga bien: armar una propuesta sólida para que la aprueben, negociar en igualdad frente a los acreedores y acompañarte en cada paso para que recuperes la calma sin cargar tú con el proceso.
Depende de cada caso: de tus ingresos, tus deudas y la propuesta que se acuerde. La calculadora te da una estimación referencial. La cifra real la conocerás tras evaluar tu situación con nosotros.
Al cumplir con el acuerdo de renegociación, comienzas el proceso para salir de los registros de morosidad y recuperar tu historial. Es parte de volver a empezar.
No. La renegociación es justamente lo contrario: un acuerdo para seguir pagando de una forma que sí puedas sostener, sin llegar a una liquidación. Por eso conviene hacerla bien y a tiempo.
Cuéntanos tu caso hoy. La primera conversación es sin compromiso, y puede ser el primer respiro de tu nueva tranquilidad.