Si tu negocio es viable pero la liquidez te está ahogando, la reorganización te permite renegociar tus deudas, frenar los juicios y seguir operando. No se trata de cerrar: se trata de salvar lo que construiste.
Cada empresa endeudada tiene una salida distinta. Ubícate en segundos y mira qué se puede hacer en tu caso.
Es un procedimiento de la Ley 20.720 de Insolvencia y Reemprendimiento que le permite a una empresa con problemas de liquidez —pero que sigue siendo viable— acordar nuevas condiciones de pago de sus deudas.
En simple: en vez de cerrar o caer en juicios uno tras otro, tu empresa ordena todo en un solo proceso, consigue más plazo, cuotas más bajas y, en muchos casos, sin sumar intereses, y sigue funcionando mientras se pone al día.
Porque el problema no es que no quieras pagar: es que hoy no puedes en las condiciones actuales. La reorganización ataca eso.
Mantienes viva la operación, conservas tus clientes, tus trabajadores y todo lo que construiste, y le das a la empresa el respiro para volver a generar caja. Cerrar es la última opción; primero veamos si se puede salvar.
Te mostramos claro y directo cómo funciona la Ley 20.720 y por qué reorganizar puede salvar tu empresa antes de cerrar.
Desde el almacén de la esquina hasta la mediana empresa. La ley distingue por tamaño, y eso define cuán simple es el proceso.
Tienen un procedimiento más rápido y de menor costo, pensado para la PYME. Menos trámites, tiempos más acotados, misma protección legal.
Acceden al procedimiento completo de reorganización, con la misma lógica: reestructurar deudas para seguir operando, con protección frente a los acreedores.
Más simple de lo que crees:
Lo que consigues al reorganizar:
Agenda una reunión sin costo con un abogado experto en reorganización de empresas. Revisamos tu caso, tus deudas y te decimos, con franqueza, cuál es la mejor salida para que tu negocio siga operando.
Completa tus datos y un abogado experto en reorganización de empresas te contacta en menos de 24 horas hábiles.
Te respondemos en menos de 24 horas hábiles.
La mayoría de las deudas comerciales entran. Estas son las más comunes.
Te acompañamos de principio a fin. Tú sigues operando; nosotros ordenamos lo legal.
Revisamos las deudas y la viabilidad de tu empresa, sin costo, y te decimos derechamente si reorganizar te conviene.
Al iniciar el proceso se suspenden los juicios ejecutivos y embargos por hasta 100 días. Respiras.
Diseñamos un plan de pago realista para tu caja y lo negociamos con tus acreedores.
Se aprueban las nuevas condiciones y tu empresa sigue operando, ahora con deudas que sí puede pagar.
Si tu empresa tiene problemas de deudas pero sigue siendo viable, la reorganización te permite mantener viva la operación. Eso es lo principal: el negocio sigue funcionando. Consigues nuevas condiciones de pago que puedes cumplir sin asfixiar la economía completa de la empresa.
Que se suspenden por hasta 100 días los juicios ejecutivos en que estés notificado o participando, además de los embargos. Y consigues nuevas condiciones de pago: el problema no es si quieres pagar, es que hoy no puedes; con esto, sí podrás.
Sí. Justamente uno de los efectos de la reorganización es suspender esos juicios ejecutivos por hasta 100 días, dando tiempo para negociar. Por eso, si ya hay demandas en curso, conviene actuar rápido.
No. La reorganización es justamente lo contrario: busca que sigas operando. Cerrar (liquidación) es otra vía, para cuando la empresa ya no es viable. En tu reunión definimos cuál corresponde a tu caso.
Las deudas laborales y previsionales no entran en la reorganización y mantienen su protección. La idea de reorganizar es justamente conservar la operación y, con ella, los empleos.
Agendando una reunión sin costo en el botón de esta página. Un abogado experto se conecta contigo, escucha tu caso y busca la mejor salida legal para tu empresa.